Adjuntos

Adjuntos

Como ya hemos adelantado en los temas anteriores, los adjuntos son los complementos que no vienen seleccionados, que no son exigidos por el verbo. Un ejemplo claro de complemento adjunto son los complementos circunstanciales, aunque hay otros tipos. Mira esta oración:

Yo vi a Juan ayer por la tarde

Vamos a analizarla!

Yo es el sujeto y todo lo demás es predicado verbal. Dentro de este predicado verbal, el predicado semántico es el verbo “ver”, y este verbo nos exige ciertos argumentos: Alguien ve algo, por lo que “yo” (sujeto) y “a Juan” (C.D) van a ser argumentos. Luego tenemos ayer por la tarde que es un adjunto, y en este caso es C.C.T, pues nos indica cuándo vio a Juan. Dentro de “ayer por la tarde” tenemos “por la tarde” que complementa a “ayer”. Es adjunto o argumento? Con decir “ayer” está bien ya, no os suscita más preguntas. Ese complemento con “por” no viene exigido por “ayer”, por lo que es un adjunto. Es un complemento del nombre, adjunto, en este caso. 

El complemento indirecto también puede ser adjunto, aunque no siempre. Mira estas dos oraciones:

Su padre le envió una carta 

Su padre le arregló el reloj

En “su padre le envió una carta”, el complemento indirecto “le” es argumento. ¿Por qué? Porque el verbo “enviar” necesita, exige una persona que envie, una cosa que enviar, y una persona que lo reciba.

En “su padre le arregló el reloj” en cambio, el complemento indirecto es adjunto. ¿Por qué? Porque el verbo “arreglar” no exige una persona a la que le arreglas algo.  Una persona arregla algo. Ya está. No tiene por qué haber una tercera persona para completar el significado de “arreglar”.